martes 25 de octubre de 2011
Los caminos del viento by Eduardo Galeano
Querido Stig:
Ojalá seamos dignos de tu desesperada esperanza.
Ojalá podamos tener el coraje de estar solos y la valentía de arriesgarnos a estar juntos, porque de nada sirve un diente fuera de la boca, ni un dedo fuera de la mano.
Ojalá podamos ser desobedientes, cada vez que recibimos órdenes que humillan nuestra conciencia o violan nuestro sentido común.
Ojalá podamos merecer que nos llamen locos, como han sido llamadas locas las Madres de Plaza de Mayo, por cometer la locura de negarnos a olvidar en los tiempos de la amnesia obligatoria.
Ojalá podamos ser tan porfiados para seguir creyendo, contra toda evidencia, que la condición humana vale la pena, porque hemos sido mal hechos, pero no estamos terminados.
Ojalá podamos ser capaces de seguir caminando los caminos del viento, a pesar de las caídas y las traiciones y las derrotas, porque la historia continúa, más allá de nosotros, y cuando ella dice adiós, está diciendo: hasta luego.
Ojalá podamos mantener viva la certeza de que es posible ser compatriota y contemporáneo de todo aquel que viva animado por la voluntad de justicia y la voluntad de belleza, nazca donde nazca y viva cuando viva, porque no tienen fronteras los mapas del alma ni del tiempo.
Palabras de agradecimiento, al recibir el Premio Stig Dagerman
Suecia, 12 de septiembre de 2010
Publicadas por
Maria Mayela Garcia
a la/s
11:05
Etiquetas: compilaciones cosas ajenas etc etc
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10 Mandamientos para salvar la tierra
1. Acabar con el sistema capitalista
2. Renunciar a las guerras
3. Un mundo sin imperialismo ni colonialismo
4. Derecho al agua
5. Desarrollo de energías limpias
6. Respeto a la madre tierra
7. Servicios básicos como derechos humanos
8. Combatir las desigualdades
9. Promover la diversidad de culturas y economías
10. Vivir bien, no vivir mejor a costa del otro
SOLIDARIDAD (Fernando Posa)
Si todos los poetas del mundo hiciéramos una huelga de celo
y en lugar de expedientes en los ministerios circularan carpetas llenas de poemas;
si los vendedores ambulantes de tristeza se sentaran
a comer un poco de amargura en la mesa que siempre preparan para otros,
y así comprendieran el valor de la alegría;
si emborracháramos de ternura a los asesinos
y al ladrón encorbatado de la política
le robáramos la cartera amarilla donde guarda su avaricia desmedida;
si al ciudadano medio que se queda en casa, tranquilamente,
como si no pasara nada, disparando el fusil insolidario del hambre,
el o bús retardado del egoísmo, la bomba silenciosa de la falta demedicamentos,
digo, si al ciudadano medio, al bajo, al alto,
le sacáramos la espina de la indiferencia que lleva clavada en lo más hondo del alma;
y, además, todos nos pintáramos de colores para olvidar las consignas del racismo
y a la hora de la vida fuéramos iguales el blanco, el rojo, el negro y el amarillo;
y si a los terroristas les estallara dentro del corazón el coche bomba de la tolerancia,
el avión con alas blancas de la paz, o el antrax de la comprensión,
y emplearan toda su energía en abolir la miseria y el hambre de la faz de este mundo,
entonces quizá despertaría Dios o Alá de su sueño eterno y pensaría que en el universo existe algo parecido al cielo.
Nota: Gracias Gallo Rojo por mostrarme esta pequeña de las tantas maravillas de los verdaderos seres humanos
y en lugar de expedientes en los ministerios circularan carpetas llenas de poemas;
si los vendedores ambulantes de tristeza se sentaran
a comer un poco de amargura en la mesa que siempre preparan para otros,
y así comprendieran el valor de la alegría;
si emborracháramos de ternura a los asesinos
y al ladrón encorbatado de la política
le robáramos la cartera amarilla donde guarda su avaricia desmedida;
si al ciudadano medio que se queda en casa, tranquilamente,
como si no pasara nada, disparando el fusil insolidario del hambre,
el o bús retardado del egoísmo, la bomba silenciosa de la falta demedicamentos,
digo, si al ciudadano medio, al bajo, al alto,
le sacáramos la espina de la indiferencia que lleva clavada en lo más hondo del alma;
y, además, todos nos pintáramos de colores para olvidar las consignas del racismo
y a la hora de la vida fuéramos iguales el blanco, el rojo, el negro y el amarillo;
y si a los terroristas les estallara dentro del corazón el coche bomba de la tolerancia,
el avión con alas blancas de la paz, o el antrax de la comprensión,
y emplearan toda su energía en abolir la miseria y el hambre de la faz de este mundo,
entonces quizá despertaría Dios o Alá de su sueño eterno y pensaría que en el universo existe algo parecido al cielo.
Nota: Gracias Gallo Rojo por mostrarme esta pequeña de las tantas maravillas de los verdaderos seres humanos





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